A 20 años del atentado a las Torres Gemelas, una argentina recuerda cómo fue el momento del impacto de los aviones en el World Trade Center

“En las calles lo único que se escuchaba era el silencio”, aseguró Erica Costalonga en diálogo con TN.com.ar.

Una de las escenas más dramáticas del día en que el mundo cambió para siempre (Foto: New York Times)

Erica Costalonga le cuesta recordar. A 20 años de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, vuelve a sentir el mismo sudor en las manos. Su corazón late más rápido y su memoria le devuelve imágenes, sonidos y en especial silencios de aquel día en que dos aviones impactaron contra las Torres Gemelas de Nueva York. “Ya no pensaba en los atentados. Pero ahora que volví a contar lo que pasó ese día sentí otra vez esa misma sensación, ese sudor en las manos y un poco de taquicardia”, dijo a TN.com.ar.

Costalonga es argentina y había llegado hacía menos de 10 meses a los Estados Unidos cuando se produjeron los ataques que conmocionaron al mundo. Entonces vivía con su pareja en Nueva Jersey y estudiaba inglés en Manhattan todos los días de 8 a 10 de la mañana.

“Yo estaba en la academia de idiomas cerca del World Trade Center y de repente escuchamos un ruido muy fuerte y desde la ventana vimos un avión que pasaba a demasiada baja altura. La clase siguió, pero al rato vinieron a evacuar el edificio”, comentó.

Hoy vive en Beacon, a una hora en tren de la ciudad de Nueva York y da clases de español en una escuela de la vecina Cold Spring. Pero entonces apenas se manejaba en inglés.

Erica Costalonga hoy, a 20 años de los atentados terroristas (Foto: Gentileza Erica Costalonga)

Cuando salió de la academia no sabía qué estaba sucediendo, pero todos sospechaban que algo muy malo había pasado.

“Cuando bajamos nos encontramos a todo el mundo en la calle y de a poco nos fuimos enterando, de boca en boca, que un avión había chocado contra un edificio. Empezamos todos a caminar. Pero nadie sabía a dónde ir. No se podía entrar ni salir de la isla” de Manhattan, reseñó.Erica Costalonga

Lo único que se escuchaba era el silencio, el ruido de los pasos y de repente las sirenas. Y enseguida otra vez el silencio

Y añadió: “Ni el metro ni los colectivos funcionaban. Lo único que se escuchaba era el silencio, el ruido de los pasos y de repente las sirenas. Y enseguida otra vez el silencio. Era impactante”.

Erica siguió caminando entre personas desconocidas que comenzaron a ayudarse mutuamente. “Llegamos a Times Square y nos empezamos a enterar de lo que había pasado a través de las noticias que aparecían en los carteles informáticos. Y ahí vimos cuando se cayeron las torres. Me acuerdo de la conmoción que hubo”.

Entonces el miedo se apoderó de todos. “La gente empezó a gritar que había que dispersarse porque existía el temor de un ataque con bombas entre la multitud. Fue un momento de locura. Nadie sabía qué hacer ni dónde ir”, rememoró.

Después de los ataques a las Torres Gemelas, todos parecían “estatuas vivientes”

Erica no tenía celular y llevaba apenas cinco dólares en el bolsillo. Y entonces empezaron a llegar personas con el rostro perdido y cubiertas de cenizas.

“Era gente que venía del Down Town que estaba toda cubierta de polvo. Parecían estatuas vivientes, grises. La gente lloraba, tenía ataques de nervios. Yo estaba en shock”, señaló.

Las horas pasaban en medio de una gran incertidumbre. Y entre tanto temor los neoyorquinos empezaron a organizarse en forma mínima en las calles. “Nos juntamos varias personas, extraños que nos preguntábamos qué necesitaba cada uno. Uno ofrecía caramelos, otro agua, alguien un pedazo de queso”, detalló.

Y agregó: “Entonces fui caminando a la estación de bus que me llevaba a Nueva Jersey. Había un montón de gente ahí. Pero los puentes y los túneles estaban cerrados. Manhattan estaba aislada. Y me quedé allí hasta la medianoche”.

Finalmente los puentes reabrieron en la madrugada del 12 de septiembre. “Tomé un colectivo, pero todas las líneas debían cambiar sus recorridos y me dejó muy lejos de mi casa. Recién llegué a las 3 de la mañana en el auto de una persona que me acercó bastante y que pudo sortear los controles policiales diciendo que vivía en la zona. Fue un día interminable”, recordó.

Erica llegó a su casa en la localidad de Weehawken, en Nueva Jersey, donde la esperaba su pareja de entonces, que no sabía nada de ella desde que había salido bien temprano a la mañana rumbo a su clase de inglés en Manhattan.

Momento en el que aviones chocan con las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001 (Foto: AFP).

“Cuando me senté vi que tenía los dedos de las manos todos ensangrentados. Era tremendo. No sé qué había hecho con mis dedos, pero estaban todos sangrando”, contó.Erica Costalonga

Cuando me senté vi que tenía los dedos de las manos todos ensangrentados

Y afirmó: “Recién ahí me tranquilicé un poco y llamé a mi familia a Buenos Aires”.

“El miedo me duró mucho tiempo. Como dos años. Tenía que tomarme todos los días el colectivo que cruzaba el túnel Lincoln y siempre sentía el terror de que pudiera haber un atentado. Fue realmente estresante. Tenía ese pensamiento todos los días”, precisó.

Hoy, a 20 años de los ataques terroristas, Erica está afincada en Beacon con su hija Charlotte, de 12 años. Y el recuerdo de aquel día vuelve con toda su intensidad. “Me están sudando las manos”, se despidió.

Fuente: TN

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